viernes, 6 de junio de 2008

CARACTERISTICAS DEL REINO FUNGI




REINO FUNGI


CARACTERISTICAS














Los hongos son organismos eucariotas típicos (Figura 5) y
poseen un núcleo que contiene varios cromosomas (siete en
Candida albicans, ocho en Aspergillus nidulans y dieciséis en
Saccharomyces cerevisiae) delimitado por una membrana
nuclear, con nucléolo rico en ARN y orgánulos
citoplásmicos, como mitocondrias,
vacuolas, retículo endoplásmico, aparato de
Golgi y ribosomas 80 S. El citoplasma se
encuentra limitado por la membrana citoplásmica,
que es una doble capa de lípidos
que contiene proteínas y esteroles y que
controla la permeabilidad celular y participa
en la síntesis de la pared celular. La estructura
de las células de los hongos es muy
diferente de la de las bacterias que son
organismos procariotas. Aunque comparten
muchas estructuras, las células de los
hongos se diferencian de las de las plantas
en la composición de la pared celular y en
que carecen de cloroplastos y clorofila, y de
las humanas en que tienen pared celular y
en la presencia de ergosterol en la membrana
citoplásmica. Por el exterior de la membrana citoplásmica,
presentan una pared celular que está compuesta fundamentalmente
por polisacáridos y por diversas proteínas. Los polisacáridos
más importantes son la quitina (polímero de n-acetil
glucosamina), el manano (polímero de manosa) y
el glucano (polímero de glucosa).
Los hongos presentan básicamente dos tipos de
morfologías: una multicelular denominada filamentosa
y otra unicelular denominada levaduriforme
(Figura 6). Los hongos filamentosos (miceliares o
mohos), representan el crecimiento más típico de
los hongos microscópicos. En medios de cultivo sólidos
y también sobre cualquier superficie en la que
se desarrollen, por ejemplo frutas u otros alimentos
(Figura 7), producen colonias algodonosas o pulverulentas
que son muy características. Al microscopio
óptico, los hongos filamentosos presentan unas
estructuras tubulares, formadas
por múltiples células,
que se denominan
hifas. En la mayoría de los
hongos filamentosos, las hifas son tabicadas y presentan septos
que delimitan las diferentes células (Figura 8A). Sin
embargo, los hongos del Phylum Zygomycota presentan hifas
que carecen de septos y se denominan cenocíticas o sifonadas
Las hifas de los hongos tabicados suelen tener un diámetro
inferior (2-5 μm) a las de los hongos sifonados (10-15 μm).
Las hifas normalmente se desarrollan a partir de esporas,
aunque también pueden originarse a partir de fragmentos de
otras hifas, y crecen gracias al depósito de nuevos materiales
en su extremo, ramificándose con mucha frecuencia hasta
producir una maraña de filamentos que constituyen el micelio.
En una colonia de un hongo filamentoso se produce una diferenciación
en las funciones del micelio, de tal forma que el
micelio vegetativo penetra en el sustrato para obtener los
nutrientes, mientras que el micelio aéreo se proyecta hacia el
exterior de la colonia y produce las estructuras reproductoras.
Los hongos que presentan crecimiento levaduriforme generalmente
dan lugar a colonias lisas que recuerdan a las bacterianas
en medios de cultivo sólidos (Figura 6). Dichas colonias
están formadas por agregados de células individuales (3-10 x
5-30 μm) denominadas levaduras (Figura 9a). Los hongos
levaduriformes se dividen por gemación o por fisión binaria.
En algunos casos las células hijas no se separan de la célula
madre, formándose cadenas cortas denominadas seudohifas.
Los hongos que presentan este tipo de crecimiento, denominado
seudomicelio, dan lugar a colonias similares a las que
producen los hongos levaduriformes en medios sólidos.
Un pequeño grupo de hongos, pero de gran importancia en
Micología clínica, presentan tanto un crecimiento levaduriforme
como miceliar (Figura 9). Estos hongos se denominan
dimorfos y típicamente presentan un crecimiento filamentoso
a 25 °C y un crecimiento levaduriforme a 37 °C (en el interior
del cuerpo humano). Candida albicans tiene un dimorfismo
especial ya que puede presentar un crecimiento levaduriforme
y filamentoso simultáneamente.
Los hongos obtienen los nutrientes por absorción y tienen
un metabolismo quimioheterótrofo, ya que obtienen la energía
y el carbono de compuestos orgánicos sintetizados por otros
organismos. Este hecho condiciona su modo de vida, ya
que en la naturaleza se encuentran asociados a la materia
orgánica en descomposición, participando en los ciclos naturales
de reciclado del carbono y otros elementos naturales o
como patógenos oportunistas de los animales y
plantas. Los hongos pueden degradar una gran
cantidad de componentes, para lo que disponen de
potentes exoenzimas que en algunos casos pueden
servirles como factores de virulencia en el
hospedador.
En el laboratorio, los hongos crecen fácilmente
en la mayoría de los medios de cultivo, necesitando
una fuente de carbono orgánica e iones amonio o
nitrato como fuentes de nitrógeno. Esta facilidad
para crecer en cualquier medio de cultivo y la
presencia de conidios en el aire hace que sean contaminantes
habituales en el laboratorio. Los hongos
filamentosos son aerobios y los levaduriformes anaerobios
facultativos. Sus requerimientos de temperatura y de pH son
poco exigentes y la mayoría crecen en un rango de pH de 2 a
9 y a temperaturas entre 10 y 40 °C.
La mayoría de los hongos presentan reproducción sexual y
asexual. El estado sexual se denomina teleomorfo o meiospórico
y el asexual anamorfo o mitospórico. Es relativamente
común que un mismo hongo tenga dos nombres, el del estado
anamorfo y el del estado teleomorfo, ya que suelen haberse
descubierto y nombrado de forma independiente. En un
grupo importante de hongos solamente se conoce la reproducción
asexual, bien porque no se conocen las condiciones
adecuadas para que se desarrolle la forma sexual o porque
ésta se ha perdido a lo largo de la evolución. Aunque la reproducción
asexual puede lograrse por fragmentación de las
hifas, ya que cada fragmento puede producir una nueva colonia,
normalmente los hongos se reproducen, tanto sexual
como asexualmente, por medio de esporas. Los hongos producen
millones de esporas, cada una con la capacidad para
desarrollar una nueva colonia. Las esporas sexuales se producen
tras la fusión de los núcleos de dos hifas sexualmente
compatibles o de dos levaduras y posterior meiosis. La morfología
de las esporas sexuales es muy variada y tiene
gran interés para la identificación fúngica, ya que
presentan diferencias características. Los hongos
del Phylum Basidiomycota producen basidiosporas
en el exterior de una estructura denominada basidio
(Figura 10), los Ascomycota producen ascosporas
en el interior de una estructura en forma de saco
denominada asco (Figura 11) y los Zygomycota producen
zigosporas (Figura 12).
Las esporas asexuales generalmente se producen
en hifas especializadas y se denominan de diferente
forma según su morfología. Los Zygomycota
producen esporangiosporas en el interior de una
estructura en forma de saco denominada esporangio.
Los Ascomycota y, en menor grado, los
Basidiomycota, producen esporas asexuales denominadas
conidios que se desarrollan a partir de una
estructura denominada conidióforo. Según su tamaño
se diferencian en macroconidios y microconidios.